Meditar el arte propone una forma alternativa de aproximarse a algunas de las obras más emblemáticas de la colección, integrando herramientas de atención plena, contemplación guiada y escucha interior. Esta experiencia se desarrolla antes de la apertura al público, un momento en el que el museo se convierte en un espacio de pausa y conexión y en el que el arte actúa como catalizador de bienestar emocional y mental. 

En esta visita, los participantes son guiados a través de una selección de obras que invitan a la introspección, al silencio y a la observación consciente. El recorrido propone ejercicios sutiles de respiración, atención plena y contemplación, diseñados para profundizar en la experiencia estética y generar una conexión más íntima con las obras y con uno mismo.