El Greco expresionista
En Cristo abrazando la cruz, El Greco, construye la figura de manera magistral. El tratamiento pictórico de las carnaciones forma un juego de colores y matices realizados con veladuras sueltas, en las que el dibujo se pierde paulatinamente.
El rostro, lo va construyendo a base de pinceladas blancas, casi transparentes, que permiten crear grandes contrastes cromáticos, entre luz y sombra.
En la zona de los ojos, aplica toques blancos y carmines sutiles, consiguiendo una gran intensidad en la mirada, tan característica de los retratos de este pintor. La gran simplificación y la libertad de la pincelada en esta obra nos recuerda a cierto carácter expresionista.


