Gracias al patrocinio de Endesa, los visitantes del museo pueden vivir una experiencia de realidad virtual y adentrarse en varios cuadros, recorriendo en primera persona un espacio tridimensional. Mediante unas gafas de inmersión, pueden transitar los prados de Auvers pintados por Van Gogh, las calles de Nueva York que inspiraron a Mondrian o sumergirse entre las flores y los insectos de un bodegón holandés.