Una institución como el Museo Thyssen-Bornemisza, que alberga importantes tesoros de la expresión artística desde finales del siglo XIII hasta las últimas décadas del siglo XX, ha buscado, desde sus inicios, a excelentes profesionales que, con su maestría, fuesen capaces de conservar y potenciar la riqueza de este legado en el tiempo.

En esta línea, la gestión de recursos humanos del Museo se basa en la confianza, respeto, participación, fomento de la iniciativa, creatividad y trabajo en equipo. Y está enfocada especialmente al desarrollo y crecimiento profesional y personal.

El museo es consciente de la importancia que tiene cada empleado, la trascendencia de potenciar su talento y su capacidad de iniciativa, así como la necesaria aspiración de todos a la excelencia, para dar un servicio acorde al valor de la colección.

Por eso, para conseguir un servicio que envuelva a cada visitante en una experiencia única, se han definido los siguientes valores:

  • Integridad. Los profesionales de la Fundación garantizan cumplir con el desempeño de su actividad laboral con honestidad, justicia y equidad.
  • Implicación. Los empleados de la Fundación no solo forman parte de su proyecto fundacional, sino que son un elemento clave en el mismo, causante del éxito y buena marcha de la institución.
  • Confianza.  A través de las conductas de sus empleados la Fundación busca establecer con proveedores, clientes y demás grupos de interés una relación de confianza que asegure la estabilidad de las mismas y un entorno profesional de transparencia.
  • Inconformismo permanente. Los empleados de la Fundación se caracterizan por una constante de superación en sus éxitos profesionales, buscando mejorar de forma continua las soluciones prestadas a sus clientes.