En la Antigüedad, arte, ciencia y tecnología no estaban separadas como lo están ahora. Las palabras arte, del latín ars, y tecnología, del griego tecné, en su concepción original quieren decir lo mismo: capacidad del hombre para crear. Leonardo da Vinci representa la culminación espléndida de la síntesis de los dos oficios. A partir de Newton y después con el romanticismo, el arte y la ciencia se separaron en dos disciplinas diferentes y alejadas: objetividad, realidad y lógica frente a subjetividad, imaginación y emoción. En el siglo xx y más todavía en el siglo xxi se vuelven a borrar las fronteras entre ambas, el arte se nutre de la ciencia y la ciencia del arte.