El dedo corazón
Con tan solo unas pequeñas pinceladas, Rubens consigue transmitir la delicadeza con la que Venus hunde sobre su pecho el dedo corazón de su mano. Pasa casi desapercibido si se observa la obra al natural, pero la macrofotografía desvela unos sutiles toques blancos con los que marca la forma de la carne al ser presionada por el dedo.
Rubens tiene una manera muy sutil de delinear determinados contornos de las carnaciones con una línea de tono rojizo. Estos perfiles forman parte esencial de la composición creando un efecto pictórico de profundidad muy particular.


