Descubriendo a Venus
El deterioro del barniz en la obra Venus y Cupido dificultaba la correcta lectura de sus matices cromáticos y reducía la luminosidad que Rubens concibió en su ejecución.
Resultaba especialmente evidente en las zonas de carnación, donde la pérdida de transparencia del barniz había adquirido una tonalidad amarillenta y una mayor opacidad, afectando de manera significativa la percepción del color.
La eliminación de esta capa degradada constituye una fase fundamental dentro del proceso de restauración. Una intervención realizada con rigor y control, por parte del restaurador, permite recuperar la superficie pictórica acercándola a la idea creativa del artista.


